Observo la gente, tienen un aire distinto. Estoy segura de que son muy distintos a los habitantes de La Paternal o de Flores.
Villa del Parque es un lugar a donde las mujeres van a embarazarse y a parir hijos. Donde las parejas jóvenes pasean de la mano con un niño en un triciclo.
Es el lugar en donde algunas mujeres que durante su primera juventud fueron muy altivas, se dan cuenta de lo que es la vida. Y abren un local de chucherías sobre la calle Cuenca. Pero lo abren con la frente alta, creyendo que es lo mejor de la cuadra.
Y así prolifera la vida comercial del pequeño centro barrial. Bares, bazares, regalerías, tiendas de indumentaria de todo tipo, dos shoppings, colegios privados, jóvenes fumando porro en la plaza, más jóvenes tomando cerveza de la botella, otros que corren, un monumento a la madre, mantas por la vereda con bijouterie supuestamente artesanal. Todo fluye sobre la gran Cuenca.
Y uno que no está acostumbrado, por ahí entra a un bar y se asombra de que un café con leche salga más de veinte pesos.